A partir de algunas clases de neurociencia del segundo semestre de la carrera de psicología, unas lecturas de blog, 3 papers que me quedé abiertos en el explorador (porque se comunicaban conmigo pero yo aún sin saber qué me estaban diciendo) fue germinando algo, hasta que en una clase de neuro sobre el dolor, -y una búsqueda sobre si realmente las fibras C no tenían mielina- finalmente brotó.
Es una sensación de que un montón de cosas se conectan a una velocidad abismal, al punto de que no sabes si retendrás todo lo que se acaba de cablear, pero que aún no baja a conciencia… (o sube? 🤓 ☝️ ). Una sensación efervescente, expansiva y hermosa sin dudas. Se sucedió una cascada de análisis, hipótesis, búsqueda de información, contrastación, más lectura, más desarrollo, más preguntas, y un ciclo que me trajo muchísimas horas en hiperfoco, siendo muchas veces lo único que hacía durante el día, aparte de dormir, bañarme y comer.
La verdad es que a mi no me gustan los misterios sin resolver… al final ¿qué tan malo era esto de la intolerancia a la incertidumbre? ¿y lo de ser intensa? Debería consultarlo con mi terapeuta.
Todo empezó con la cronodisrupción y la resistencia a la leptina (hablé un poco sobre eso en mi post de Sir Galton) y esa clase del dolor -sumado al mail de nuestro profe de primer semestre Sergio, que siempre me apoya en mis hipótesis locas y estudios raros- MUCH LOVE!. Pero luego, cada vez que creía haber descubierto algo, di con estudios que ya lo habían probado. Daba de frente con mecanismos ya estudiados y probados de los últimos meses a 5-7 años en diferentes campos, que estaban confirmando mis hipótesis e inferencias de una en una… ¿cómo podía yo estar viendo esto tan claro y nadie lo estaba gritando? ¿Era efecto Dunning-Kruger o iba en camino correcto?
En mi verde madurez dentro del campo de la investigación, si no estaba «descubriendo» algo ¿qué sentido tenía aquello?. Pero es verdad que me habían enseñado que, si ya hay estudios sobre el tema, es que vas por buen camino -aunque para mi eso fuese más como un premio consuelo, y yo quería el primer puesto, el champagne y un beso-. Pero el asunto es que a partir de cada nueva pieza e inferencia que se confirmaba, luego fue muy difícil no dar a luz el conocimiento que surgía del puzzle que estaba armando. Era lo suficientemente importante como para poner la ciencia y la industria de la salud patas arriba y cambiarle la vida a mucha gente.
Lo que acabé “descubriendo” es que, posiblemente -según la evidencia actual- tanto el dolor crónico como la fatiga -y otras condiciones crónicas físicas, neurológícas y «trastornos psiquiátricos»- incluido pero ni por cerca limitado a: obesidad, endometriosis, infertilidad, psoriasis, Alzheimer, Parkinson, trastorno afectivo bipolar, migraña, esquizofrenia, autismo… están relacionados con la cronodisrupción. (Pandolfi-Cuadrado, 2026a). ¿Qué es eso? Simplificando: es el estilo de vida que tenemos desde que se inventó la luz y nos pusieron a producir en masa.
Digamos que el organismo depende de las señales de su ambiente natural o entorno como guía de procesos. Es un referente o conjunto de zeitgebers o señales que actúan como director de orquesta modulando nuestra biología. Hay mucha sutileza entre esas señales pero también definen cuándo es momento de actividad y cuándo es momento de reposo, detox, reparación, coordinación.
Son varias las costumbres que arruinan esta comunicación: comer o ejercitarse de noche, utilizar luz artificial por la noche, no ver el amanecer, trabajar muchas horas sin cercanía a una ventana abierta o sin salir a la calle por muchas horas. Pero también nuestra dieta alta en carbohidratos, microbiota alterada, falta de ejercicio y baja o nula exposición al sol sin protección (vitD), logran activar una proteína que levanta un muro y no permite que el cerebro reciba información básica para sus procesos ni reciba la información sobre la cantidad de energía disponible en el organismo. Esto genera una cascada de procesos que la van liando PARDA mismo, muchos de ellos además son muy lentos de revertir o quedan reforzándose a sí mismos! (Pandolfi-Cuadrado, 2026b).
Utilicé IA profesional como asistente para mi investigación, yo dirigía el camino sabiendo bien a dónde iba y cómo eran las cosas en mi mente. Le cargaba el material y le comentaba mis ideas e inferencias y mi asistente me contestaba y centraba según la evidencia. Cada nuevo paper abría otro universo más, otra cadena de asociaciones múltiples que se dan en paralelo y que probablemente en el camino también algo pierdo porque es un montón. Tantas veces me sobreactivé con lo que tenía en manos que muuuuuchas veces me tuvo que frenar diciéndome “pero no tienes argumentos para esto, es overclaim” -”qué overclaim nada, te lo voy a demostrar, dame los términos de búsqueda que necesite para traerte la evidencia que buscas, ya verás”. Y sí, soy muy caprichosa, llevo poca paciencia en mi kit original y poco me banco que me contradigan cuando creo estar llena de certezas, pero yo iba cerrando gaps con mi intuición, y le gané tantas guerras a la IA, volviendo cargada de evidencia de plataformas como WoS, Scopus, Embase, Pubmed… una y otra vez. Una y otra vez. Y cuando pensaba que ya tenía el modelo cerrado y le pedía revisión a otros modelos de lenguaje y me venían con “pero aquí tienes un gap no resuelto” -”¿PERO QUÉ GAP? ¿DÓNDE?” “-pues aquí” “-vale, dime qué necesito para cerrarlo, no quiero gaps de nada”. Y así se pasaron muchas horas, muchos muchos días…
Disclaimer: la IA también muchas veces olvidaba cosas que yo ya había resuelto o interpretaba algún concepto o explicación mía -en mi lenguaje básico de primer año- de manera incorrecta, también pasó con inducciones que yo le comentaba sobre la evidencia y no comprendía mi punto, devolviéndome algo que iba por otro camino. Con ella no puedes ir a ciegas, debes saber a dónde vas, supongo que con un pasante de prácticas debe ser igual.
Lo que había comenzado como una curiosidad de tiempo libre… ahora tenía 16 páginas de referencias peer reviewed y un total de 80 páginas. Y no, no “había descubierto” nada… pero si di a luz a un marco teórico que podría explicar el origen de muchísimas deficiencias, enfermedades, condiciones crónicas y afecciones que aún en 2026 tienen causas “misteriosas”. Para esto en el camino me topé con muchísima información de áreas de altísima especialidad en las que no tenía algún conocimiento, pero a esa altura ya era una cuestión de valor personal, si esto era real, tenía que darle forma, ya no lo podía abandonar. Tampoco podía esperar más por la vía académica así que subí mi paper a Zenodo y obtuve mi DOI.
Hay motivaciones que no figuran en el Google Scholar… Séchenov decía que todo estímulo es externo, y si hablo de inspiración… yo creo que tenía razón.♥
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Topando con la realidad.
Lo que finalmente parecía un gran hallazgo, al final era un marrón de aquellos. Claro, un modelo que es una colcha de retazos que incluye diferentes campos de estudio y sistemas del organismo, no es algo que científicos e investigadores especializados vayan a recibir o gestionar con mucho afán, puesto que su papel de científicos e investigadores conlleva gran responsabilidad, ¿quién querría arriesgar opinión si sólo conoce los mecanismos de 1/4 del paper?. Ahí empezaba mi soledad.
Como Sísifo con su piedra… ahí iría yo, a subir otras cuestas más…
No nombraré personas específicas porque el camino es largo… pero también hubo gente que eligió ignorarme. Yo tal vez también lo haría si un estudiante de primero tiene un paper con los parámetros específicos que yo debería estar midiendo en mi estudio financiado por la comunidad europea, o si trabajase con/para una empresa que debería cerrar si dicho modelo es correcto.
El señor computador.
En el camino, con mi primer borrador, le escribí a un señor bastante famoso, con un h-index promediando el 290 (en ciencia eso vendría a ser como un influencer al que todo el mundo le repostea todo lo que hace, -y sí, al igual que los influencers, tienen muchos fans-). La respuesta fue casi instantánea, lo que ya nos informa sobre la calidad… -y el ensañamiento ya que ni sus doctorandos deben recibir mails suyos-.
Pues un señor que ha basado su vida comparando la PERFECCIÓN del cerebro con un ordenador, me había elegido como chivo expiatorio por el potencial declive de su carrera frente al avance de la IA. Y es que, escudarse tras una fortaleza de números y matemáticas complejas para decorar argumentos heurísticos no falsables, tiene su precio… y al final, no hay nada que se le dé mejor a la IA, que las matemáticas.
El señor perdió tanto los papeles criticando el uso de IA en mi abstract (copiado en el cuerpo del mail) que olvidó leer mi paper antes de lanzar cualquier opinión, y mucho más, previo a lanzar diagnósticos sobre mi persona, que utilizó casi como adjetivos.
No bastandole el agravio, me pidió autorización para usar partes de mi correo en algún artículo que hiciera sobre la IA, burlándose de gente como yo.
Esa noche pasé bastantes minutos creyéndole. Me había bajado de la nube a bazucazos. Ahí estaba yo con 80 páginas y 500 horas perdidas.
PERO. No me dejé caer. El golpe había sido personal, o casi que ni eso, ya que yo fui un mero vehículo para un descargue emocional originado en el miedo. Pero este señor no había leído mi artículo.
Y las 16 páginas de evidencia seguían intactas y mis predicciones falsables también.
Volví al ordenador y me di cuenta del error, yo había aceptado la sugerencia de Opus sobre utilizar el argumento computacional de esta persona para explicar mi marco.
Pero mi framework ya era tan soberanamente robusto, que podía quitar su “teoría” como quién quita súbitamente una alfombra debajo de un salón entero y no mueve ni un pelo.
Y esa misma noche, liberé a mi modelo de ese craso error. No era tan personal, el problema fue el montón de hipocresía que no quería vinculada a mi trabajo.
Porque yo si creo que el organismo y el cerebro son perfectos, y si un señor les compara con un ordenador y luego denigra el mayor avance actual de los ordenadores… pues iba a ser que no. Luego había otra hipocresía mayor… que era que la misma reacción de este sujeto era lo que estaba desaconsejado en su propio argumento matemático.
Y yo tenía una cascada de mecanismos fruto de una arquitectura orgánica gloriosa, maravillosamente biológica, tan empírica como la ciencia natural. Y lo empírico no necesita analogías más allá de un artículo divulgativo o una lección introductoria.
El veredicto de la evidencia.
Ese paper ha seguido creciendo con cada clase más de neurociencias y mi bloc de notas… (que ilusa yo creer que me iba a dejar en paz en algún momento).
Por el camino y luego de obtener 116 descargas y 165 visitas puramente orgánicas en dos semanas, Zenodo a raíz de un fallo en la plataforma entre el 13 y 15 de mayo que congeló el conteo -y por el cual les escribí- me retiró el depósito utilizando un filtro de detección de IA (por otra IA) y sin revisión humana, que pedí expresamente. Ese golpe me tomó un par de días mas de procesar… pero ya descansa en OSF junto a la taxonomía también creada por y para el framework (Pandolfi-Cuadrado, 2026a).
El Perspective que escribí a partir de él, ha pasado el primer filtro de Frontiers en Pain Research, donde espera editor y revisor.
Estaba sola en España, sola en Elche, y sola en la investigación… Pero ahora tal vez, más fuerte y soberana que nunca.
P.D: Sé que la fuerza con la que defiendo este marco teórico puede parecer soberbia. Pero no lo es; es el escudo que construí para proteger la inocencia con la que empecé esto, la consecuencia de tener que salir a defender mi propio desamparo.
Referencias
Pandolfi-Cuadrado, C. (2026a). The Blackout Taxonomy: A Three-Axis Mechanistic Classification Of Informational Blackout Variants Across Chronic Pathology. OSF. https://doi.org/10.17605/OSF.IO/MVYF4
Pandolfi-Cuadrado, C. (2026b). The Informational Blackout: A Unified Framework For Chronic Pain And Fatigue Through Loss Of Foundational Biological Coordination. OSF. https://doi.org/10.17605/OSF.IO/HJWC7